He aquí el panorama que me encontré hace unos días al volver de trabajar:
Sé que los psicólogos le darían un nombre técnico que vendría a significar "llamada de atención".
Que las abuelas lo llaman "cosas de críos"
Que el moreno lo llamó "flor de quilombo"
Que algún pedagogo lo llamaría "obra de arte"
Y algún otro "expresión libre de creatividad pura" ...
Yo lo llamé "menosmalquesonrotuladoreslavables"
Estas últimas semanas han sido de trabajo agotador, dentro y fuera del taller. A la Terre se le ha hecho muy difícil vernos cansados todo el tiempo, corriendo y turnándonos para dedicarle un ratito de juego sin que cese la actividad en el taller.
A mí también me cuesta estar en el trabajo y saber que ella está saliendo de la guarde, y que aún tenemos que esperar un buen rato para vernos, y que estaremos cansadas y sin paciencia...
Cuando voy al trabajo paso por la puerta de un colegio, a la hora a la que los peques salen de las extraescolares. Algunas de las madres que esperan a la puerta son supermamis, se les distingue enseguida: tienen cara de pensar en cosas importantes, miran mucho el reloj, algunas hablan mucho por el móvil. Hay una que me llama mucho la atención porque tiene siempre el pelo impecable, requetepeinadísimo... ¿Cómo lo hará? Porque siempre lleva maletín, como si viniese de una oficina y llevase papeles de aquí para allá. Mi imaginación ya le ha asignado un despacho con un ventanal enorme y un puesto de mucha responsabilidad, en el que tiene que tomar decisiones importantes todo el tiempo; seguro que es una profesional con mucho prestigio en su área de trabajo y, mientras esta película se desarrolla en mi cabeza, los niños salen del cole, uno se acerca a la profesional-responsable-prestigiosa, que le planta un plátano en la mano, le dice vamosvamosvamos y, cuando el niño le empieza a hablar, le responde con un cachete y un grito: "¡QUE TE COMAS EL PLÁTANO TE DIGO!"
Total, que no quiero ser una supermami. Que prefiero que la Terre se acueste un poco más tarde, pero que espere a que yo llegue para que juguemos, y que se tome un cola-cao y se llene la ropa de manchurrones, y que hagamos muchas pompas de jabón mientras se baña. Y discutir con ella, y que venga el Moreno a hacer de intermediario, y hacer yo de intermediaria, y después hacer las paces y jugar otra vez. Vamos, que quiero ser una mami de las normalitas.